Lun 23 Jul 2007
Romería de San Benito, Obejo (Córdoba)
por al-Andalus en:
Córdoba
Fecha: Domingo más próximo al 24 de marzo y sábado más próximo al 21 de julio (Fiestas Patronales)

Como cuenta una vieja leyenda, se celebra en el mismo punto donde el santo se apareció a un pastor del pueblo. Fue allí donde se edificó una pequeña ermita blanca, que acoge, año tras año, una de las romerías más populares de las que hay repartidas por toda la provincia cordobesa.
Todo comienza muy temprano, cuando los danzantes de la Hermandad de San Benito se congregan en la plaza para ir a buscar al hermano mayor. Tras recibir el medallón y la vara de mando, el hermano mayor danza y se dirige junto a los hermanos a la ermita.
Más tarde, hacia el mediodía, arranca la misa de los romeros bajo un canto estelar de acordes de guitarras y panderetas en honor a San Benito Abad, el patrón de la localidad. Un santo que se esmera en conceder favores a los devotos. La imagen del santo aparece engalanada. Lo prenden de billetes blancos casi sin dejar ver el manto de oro que luce durante esta romería. Y tras la misa, llega el momento culmen de la fiesta, cuando el santo es sacado en procesión alrededor del templo seguido de los miembros de la hermandad bailando la “Danza de las Espadas”.
La “Danza de las Espadas”
La danza es un baile vistoso y colorista marcado por el son de los laúdes, panderetas, acordeones, guitarras y bandurrias. Mientras que unos tocan, otros danzan lo que se conoce como la “Bachimachía”. Al parecer, no hay datos sobre el origen del baile, en el que los hombres y las espadas se entrelazan, buscan formaciones sorprendentes, como si de un baile celta se tratara. Los danzantes visten con pantalón avellana, con una camisa blanca, con un fajín rojo, polaínas con flecos, una indumentaria típica del siglo XVIII y que fue recuperada gracias a los grabados que hicieron de la época.
El baile incluye el sacrifico simbólico del maestre de la danza cuando todas las espadas de los danzantes rodean su cuello, escena también conocida como “patatú”. Pero el maestre logra huir por debajo de las espadas que lo acosan y que parecen que lo están ahorcando.

Buñuelos del Santo
Pero aún queda el toque más dulce de la fiesta, los buñuelos del santo. Así, cuando éste está de nuevo en la ermita, comienza el tradicional reparto de estos buñuelos que están hechos por las mujeres de la familia del hermano mayor de la Cofradía y para los que se emplean alrededor de 100 kilos de harina.
La procesión de San Benito es la fiesta por excelencia de la localidad de Obejo, reúne a gente llegada de todos los puntos de la provincia de Córdoba, así como de otros puntos del país. La explanada de la ermita es al mediodía un hervidero de fervientes devotos, danzantes, romeros, vecinos y turistas, caballos engaladanos para la ocasión, incluso cientos de velas encendidas. Es un día lleno de fe a una devoción tan legendaria como peculiar y única, donde se entremezclan las promesas y los anhelos de los seguidores, con los sones guerreros que acompañan al santo, que ocho meses después, por marzo, de nuevo estará en la calle.