Tue 31 Oct 2006
Noche de Difuntos y Todos los Santos
por al-Andalus en:
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Muchos pueblos viven en estos días celebraciones que se pierden en la noche de los tiempos y que conmemoran los banquetes fúnebres y el mundo campesino del que provenimos: es el momento de recordar a los que se fueron con la cosecha de los primeros frutos del otoño y el vino nuevo. Ferias seculares, tradiciones íntimas y comidas campestres adornan el primer día de noviembre.
MALAGA.
Pueblos blancos de la Serranía de Ronda, Istán y Ojén conservan -a su manera- una de las costumbres más extendidas por toda la geografía nacional llegado el mes de noviembre: la de asar castañas. Y lo hacen en grupo, con los amigos y la familia.
“La Tostoná” de Istán.
El 1 de noviembre muchas familias se reúnen espontáneamente desde por la mañana en el área recreativa de La Ermita, a las afueras del pueblo, para asar castañas y beber aguardiente. Los más jóvenes se tiznan la cara. La fiesta del Tostón ha desaparecido ya en otros pueblos como Benalauría o, como en el caso del cercano municipio de Ojén, se ha trasladado al primer domingo hábil tras el Día de Todos los Santos para respetar el dolor por los difuntos.
El “Tostón Popular” de Ojén se celebra este año el domingo 5 de noviembre, que como en otras ocasiones estará organizado por la Asociación Cultural San Dionisio y contará con la colaboración del M.I Ayuntamiento de Ojén.
Están programadas actividades en la Plaza del Pueblo a partir de las 11:00, entre ellas muchos juegos para niños y adultos como carrera de sacos, baile de la escoba, concurso de Pasodobles, etc. Todo esto acompañado de música y donde al comprar tu Cartucho de castañas se te obsequia con una copita para acompañarlo.
Una buena ocasión para pasar un buen día en compañía de amigos y vecinos, además de chorizo, tocino y castañas al fuego y aguardiente para todos.
OBEJO (Córdoba)
La noche de las Gachas.
Cuentan que la antigua costumbre de sellar con gachas las cerraduras de las casas, en la noche del 1 al 2 de noviembre, no es exclusiva de Obejo, sino que en su día estuvo también extendida por otros pueblos de la campiña cordobesa y de la comarca de Los Pedroches. La leyenda popular dice que esa noche hay que tapar las cerraduras para que no entren en las viviendas los malos espíritus.
Hace muchos años, a esta tradición se aplicaban los monaguillos, que tenían que estar doblando toda la noche de difuntos: utilizaban las gachas que les habían sobrado en el postre de la cena para recorrer el pueblo y cumplir con la tradición.